RETRATOS

El retrato familiar de estudio, con su solemnidad, nos habló durante mucho tiempo de qué debía ser una familia, qué promesas encarnaba, cuáles eran su estructura y sus jerarquías internas. Pero hoy, con las transformaciones de la familia y con la revolución fotográfica ligada a las nuevas tecnologías y su popularización, el retrato familiar muta: la instantánea y el selfie se imponen sobre el retrato de estudio; el post en Facebook e Instagram sustituye a la foto enmarcada; lo efímero se abre paso sobre lo solemne, para escenificar de una manera aparentemente “casual” y “fortuita” la felicidad -o su cliché. ¿Qué papel tienen estas nuevas y efímeras fotos de familia en la representación (y reproducción) de la familia como institución social (en crisis)?

Nos proponemos indagar en esta pregunta a partir de un sencillo ejercicio: tomamos la (im)posibilidad presente del retrato familiar clásico para desviarlo y reescribirlo -fotografiando unidades de convivencia y cuidado que ya no son tan clásicas, mostrando las suturas de la escena familiar, en lugar de taparlas, incluyendo personajes habitualmente excluidos (los invisibles del cuidado…)…

Aquí os dejamos unos primeros resultados de este ejercicio…

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